sábado, 14 de mayo de 2011

Delirio celotípico

Delirio celotípico
Autor: Dr. Eduardo Pereira Astudillo.
Especialista en Psiquiatría
Telf: 2931518 / 2936596  ext. 109   cel: 083431601 Machala-Ecuador

Los celos son cosa cotidiana, y extraño sería que alguien no los hubiera sentido en algún momento, pero cuando sobrepasan ciertos límites se consideran patológicos.

El delirio celotípico es un grado extremo dentro de este grupo,  donde se pierde el juicio de realidad y hay la idea delirante de que la pareja es infiel.

Para tener más clara la cosa, una idea delirante es  para la Psiquiatría: “Una falsa creencia basada en una inferencia incorrecta que es firmemente sostenida, a pesar de lo que casi todo el mundo cree y a pesar  de evidencia de lo contrario”.

Podemos decir entonces que en el delirio celotípico  existe la firme e irreductible convicción  de ser traicionado por la pareja basándose en  pruebas inconsistentes y en conclusiones erróneas. Se lo conoce también como síndrome de Otelo por la obra de Shakespeare, en donde el protagonista termina asesinando a su esposa Desdémona a quien acusa de infidelidad.

Todo comienza con sospechas que se acompañan de la búsqueda incesante en la pareja de señales para lo cual se revisan las prendas de vestir, billeteras, celulares, sábanas etc.   Se controlan los horarios, el kilometraje del auto e incluso algunos llegan a contratar a un investigador.  Hechos cotidianos como una llamada equivocada, el estrenar un vestido o un nuevo perfume son interpretados como pruebas contundentes.

No es usual que consulten  y cuando lo hacen,  es debido a otras motivaciones como en el caso de un paciente que acude por síntomas depresivos que inician después de la separación de su esposa que supuestamente le fue infiel con su sobrino y el encargado del edificio. Se encontraba  convencido de la “prueba” que  reposaba en la cinta de la grabadora que escondió bajo la cama el día que sucedió el supuesto engaño, a pesar de que en ésta no se escuchaba nada comprometedor.

Por lo general las personas susceptibles de padecerlo son del sexo masculino y de mediana edad.  Cuando aceptan un tratamiento farmacológico –cosa poco probable- no siempre es efectivo.

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